Presentación del proyecto CIDDAE-AGU

Segunda etapa del proceso de preservación y digitalización del Archivo Zitarrosa (2016-2018).

El miércoles 28 de noviembre de 2018, en la sala Delmira Agustini del Teatro Solís, se presentó el cierre del proyecto archivo audiovisual de Alfredo Zitarrosa, desarrollado entre el Ministerio de Educación y Cultura, la Intendencia de Montevideo y la Universidad de la República.

El acto se desarrolló con tres mesas de oradores, acompañadas por la presentación de algunos fragmentos del materiales del Archivo Zitarrosa. 

La primera mesa estuvo integrada por el rector de la Universidad de la República (Udelar) Rodrigo Arim, la ministra de Educación y Cultura (MEC), María Julia Muñoz y Vania Markarian, responsable del área de investigación histórica del Archivo General de la Universidad (AGU).


La segunda mesa estuvo integrada por el equipo creado por el AGU para trabajar en el proyecto: Mariel Balás, Lucía Secco, Fabricia Malán, Eva Ucha, Guillermo Carter y Macarena Fernandez Puig.

En la mesa final participaron la archivóloga del CIDDAE - Teatro Solís, María Girard, la hija mayor de Alfredo Zitarrosa, Moriana Zitarrosa y el coordinador del Archvo Zitarrosa, Martín Monteiro.


Presentación del archivo audiovisual de Alfredo Zitarrosa.
Tercera mesa. Martín Monteiro, Moriana Zitarrosa y María Girard.



PALABRAS DE CIERRE, EN NOMBRE DEL ARCHIVO ZITARROSA:

Para nosotros es una alegría inmensa llegar a esta jornada de celebración (y de reflexión), que representa la conclusión exitosa de un proyecto que ha significado un avance sin precedentes en las tareas de preservación del Archivo Zitarrosa. Una etapa más en la larga historia del Archivo, pero sin lugar a dudas una de las etapas más importantes. Un esfuerzo interinstitucional, coordinado, que no sólo ha contribuido con la preservación de la memoria sino que además ha servido de escuela, generando experiencia a nivel de las diferentes instituciones involucradas, fundamentalmente de la Universidad de la República. Experiencia y aprendizaje que servirá de insumo para futuros proyectos de preservación de otros archivos. En ese sentido no solo es una alegría sino también un orgullo para el Archivo Zitarrosa ser parte de este proceso más que urgente, indispensable para cuidar nuestra memoria colectiva.

Por todo esto nos sentimos profundamente agradecidos con todas las personas y las instituciones involucradas en este proyecto, el Ministerio de Educación y Cultura, el Archivo General de la Nación, la Universidad de la República, el Archivo General de la Universidad, le Intendencia de Montevideo, el Teatro Solís y el CIDDAE.

Nuestra alegría y nuestra gratitud son aún mayores cuando recordamos las dificultades por las que hemos transitado durante las últimas tres décadas en el empeño por cuidar del Archivo.

En menos de dos meses se van a cumplir 30 años sin Alfredo Zitarrosa. 30 años que han sido muy duros por la ausencia y por la responsabilidad heredada. Desde un principio su familia, Nancy, Moriana y Serena, debieron asumir la dura carga de cuidar su Archivo. Responsabilidad doble por cuanto no sólo guarda la intimidad y los afectos de un padre, de un esposo, sino que también guarda parte de la memoria de nuestra cultura, en virtud de la magnitud de su protagonista. 

Y por cierto que el camino ha sido largo, muchas veces solitario. Aunque con claras y afortunadas excepciones. 

Una de esas afortunadas excepciones ocurrió por primera vez hace poco más de 20 años, cuando la Intendencia de Montevideo y el Fondo Nacional de Música brindaron apoyos parciales para comenzar con la que sería una primera etapa de digitalización de las cintas magnéticas de carrete abierto. Con ese apoyo sumado a recursos propios pudimos avanzar en la digitalización de unas 120 cintas magnéticas de carrete abierto, trabajo que fue realizado con increíble dedicación y experiencia por Jorge Iglesias, un querido amigo que ya no está con nosotros, a quien recordamos siempre con inmenso cariño y gratitud.

En aquel momento también tuvimos la suerte de contar con el apoyo de Cinemateca Uruguaya, que permitió almacenar las cintas en óptimas condiciones de conservación, bajo atmósfera controlada de humedad y temperatura, extendiendo la expectativa de vida de las cintas.

Paralelamente se digitalizaron algunos, documentos, afiches, textos y fotografías.

Los trabajos de esa primera etapa de preservación tuvieron su regreso al público, en ediciones documentales en disco compacto, en ediciones de libros y hasta en conciertos de la Orquesta Filarmónica de Montevideo, donde la voz de Zitarrosa fue acompañada por la guitarra de Mario Núñez y la orquesta filarmónica dirigida por el maestro Federico García Vigil.

Pero pasada esa primera etapa y faltando mucho trabajo por realizar se volvió extremadamente difícil volver a conseguir apoyo para continuar los trabajos de preservación del Archivo. Pasó más de una década, aunque parezca increíble, sin que fuera posible conseguir algún tipo de apoyo. Y vale resaltarlo porque es esta dura experiencia pasada uno de los motivos por los que valoramos con especial alegría y gratitud el proyecto que hoy se está presentando.

Fue así que recién en el 2015 apareció una nueva luz de esperanza, cuando se concretó el convenio de custodia con la Intendencia de Montevideo, para que los materiales del Archivo pasaran de nuestra casa a estar en mejores condiciones de almacenamiento en el CIDDAE en el Teatro Solís.

Ese convenio no solo fue un gran paso en sí mismo sino que además sirvió de plataforma para la concreción, un año más tarde, del proyecto que hoy se está presentando.
Además en este tiempo también surgió el apoyo de la IEMBA que digitalizó más de 5000 imágenes del Archivo, entre fotografías, negativos y diapositivas. 
Y por supuesto que no podemos olvidarnos del apoyo constante de Melina Terribili, la documentalista argentina que durante los últimos años no sólo colaboró con equipamiento sino también con gestiones y tareas de digitalización, como es el caso de las películas super 8.

A futuro queda mucho por hacer, por supuesto, empezando por el hecho de que la preservación de un archivo nunca termina y siguiendo con la convicción de que preservar implica difundir.

Pues no tiene sentido la preservación sin la difusión (no se enciende una lámpara para mantenerla en una habitación inaccesible). O dicho de otro modo: Memoria oculta es solo otra forma de olvido.

El Archivo Zitarrosa es más que un archivo personal, por la dimensión de su protagonista es memoria de nuestra cultura. Contiene parte de la vida, el pensamiento y la creación de Zitarrosa, pero allí también está, inseparable, la memoria de su época, del Uruguay y del mundo que habitó. Pero igualmente sabemos que el Archivo Zitarrosa es delicado. No sólo desde lo material, sino también desde lo afectivo, por las emociones que guarda. Es un Archivo que habita entre dos mundos, el íntimo y el popular. El privado y el público. Y allí hay una línea que se debe cuidar, delicada, a veces difícil de definir.

Bajo la condición de respetar esa delicada línea, estamos convencidos de que todos tenemos derecho a recordar y acceder a la memoria de nuestra cultura. Por eso desde el Archivo, así como priorizamos la preservación, buscamos al mismo tiempo darle sentido, encontrando los caminos más adecuados para acercar el Archivo a nuestras generaciones y a las generaciones futuras. Porque si conservamos el pasado es porque nos interesa el futuro. Esa es nuestra labor, mantener la memoria viva para proyectarla hacia el futuro.

Porque como decía Paco Espínola al fundar el Archivo de la Palabra: "conservar la voz es ganarle un poco a la muerte."

Martín Monteiro.


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