“Sentimos con gran respeto, honor y responsabilidad, el hecho de
tomar aquella antorcha encendida por las principales figuras de nuestro
quehacer artístico y cultural. Aquella primera fundación
es una gran inspiración, una idea demasiado bella para ser abandonada.
Hoy recogemos el guante, con nuestra madurez asumida y la dignidad que
la tarea merece.
Porque hace falta, porque sentimos que la vida se agita nerviosa si no
está, si no comparece. Porque sentimos que hacen falta sus manos
en la bandera, en la guitarra, su voz en la consigna, en el canto. Creemos
que el mejor honor , el mejor homenaje que le podemos hacer es mantener
en hechos sus palabras, sus ideales, sus luchas y desvelos.
Hace falta más que nunca... no tan solo como un recuerdo entrañable,
sino como una presencia constante a través de toda su obra, necesaria
más que nunca en estos tiempos de olvidos, de valores rotos e impunidades.
De algún modo nosotros estamos recogiendo aquel primer impulso,
vivificándolo y dándole un nuevo marco en la ley de fundaciones.
Estamos tomando la bandera, el honor de continuar con esta bella idea
surgida espontáneamente en aquel año 1989. 15 años
después, ciertamente sentimos que hace más falta que nunca
y que su mensaje es tan vigente como siempre.
Porque no es solo su voz, es su mensaje oportuno, su presencia justa que
nos hace falta. Es su referencia impecable la que hoy tomamos como eje
de esta fundación, como homenaje vivo, inaplazable, para que sus
manos sigan en la bandera, sus piernas en la marcha, el gesto de su cara
en honda preocupación de sus hermanos. Esta institución
será sus manos, sus piernas. Nuestros rostros serán sus
mejores testigos.
No se trata esta fundación y mucho menos este evento, de una apología
de su figura. No se trata de felicitarnos. Simplemente sentimos profundamente
la responsabilidad de seguir con esta tarea.
Para nosotros, la fundación es algo que asumimos con gran responsabilidad,
con gran compromiso. Esta fundación surge en honor y homenaje a
Zitarrosa, como proyección de su dimensión humana.
Es una forma de canalizar nuestro amor por él, de la manera que
entendemos más justa.
Como no puede ser de otra manera, tratándose de una institución
que lleva el nombre “Alfredo Zitarrosa”, los objetivos de
esta fundación son de carácter social, cultural y de promoción
de valores y principios humanos. Creemos en el ser humano. Tenemos la
convicción de que mediante la sensibilidad y el desarrollo de la
creatividad se dignifica al Hombre, se cambia el mundo, la vida, nuestro
destino...
Esta fundación será un núcleo generador de ideas
y proyectos, un lugar de participación para todos aquellos que
sientan vocación de compromiso con los objetivos trazados.
Como es natural y esperable, una de nuestras tareas fundamentales será
velar por lo que representa y defiende su obra y su palabra. Esta misma
institución se sustenta en este mensaje de humanismo.
Es así que el primer objetivo de esta Fundación es:
Investigar y profundizar en el conocimiento de
la vida y la obra de Alfredo Zitarrosa.
Pero más allá de difundir la obra de Zitarrosa, una
de las principales prioridades es generar a corto plazo, espacios de apoyo
a los más humildes y necesitados, atendiendo especialmente a los
niños, sobretodo en lo que tiene que ver con la sensibilidad, con
el desarrollo cultural y la creatividad a través de las artes.
Lamentablemente se cuentan por miles los niños de este país,
carenciados de pan y abrigo. Se cuentan por miles los carenciados de ese
otro pan, de ese otro abrigo: la cultura, el afecto, los valores.
“Me emocionan, [...] en primer
lugar, los niños. Pero me importa todo [...]. Me emocionan las
cosas. Un buen cantor en el escenario, y no me refiero a mí.
[...] Todo importa en la vida. Los niños [...] en primer lugar,
pero me importa mucho el tema social, es decir, me interesa mucho la
gente humilde, los humildes, la gente de abajo. El trabajador en primer
lugar, pero hasta el lumpen me interesa, el delincuente también.
Ni hablar los artistas, claro, [...]. Pero los humildes, la gente que
sufre en general [...]”
[Zitarrosa entrevistado por Pedro Espinosa
en Buenos Aires, 1976.]
Esta misma sensibilidad con la que él nos habla, esta misma sensibilidad
que lo caracterizó a lo largo de toda su vida no solo como artista
sino como ser humano, es parte de nuestro mensaje.
Entendemos la sensibilidad no solo como un abrirse al mundo, a la percepción
de los demás, al sentido estético, sino como ordenador
de nuestras actos, para que en nuestro trabajo, en nuestra militancia
diaria por la vida demos lo mejor para los demás, dando lo mejor
de nosotros mismos. Porque sentimos que el dolor del otro es más
propio que ajeno, cuando el otro es parte del nosotros. Hablamos de
sensibilidad como sentido ecológico, como sentido de solidaridad,
de verdadera fraternidad.
“Soy muy optimista, creo en la gente, y me
interesan los humildes porque muchas veces son los primeros en perder
la fe. Acaso la sociedad no los provee de los medios necesarios para
mantenerse limpios y tener fe en el futuro hasta el fin de sus días.
Pero mi tarea como cantante y como ser humano en general es la de aportar
al humilde, al desvalido, [...] hacer de modo que el desvalido sienta
que no está desvalido, y que no depende su valor de sí
mismo solamente sino del conjunto de los seres vivos, y en particular
claro, me refiero a los Hombres, a los seres humanos. Tal vez porque
yo fui un niño desvalido y fui muy querido, muy amado, por gentes
que me protegieron. Fui muy amado de niño, afortunadamente [...]”
[Zitarrosa entrevistado por Pedro Espinosa
en Buenos Aires, 1976.]
Creemos en la cultura como forma de ayudar al desvalido como forma de
lograr que él mismo mejore su calidad de vida, especialmente
a través de las artes, que apelan a la creatividad, a buscar
lo mejor de nosotros mismos.
Entendemos que la creatividad es todo aquello auténticamente
nuestro, lo más noble y puro que podemos dar, es lo más
valioso de nosotros mismos, nuestra savia hecha frutos. Pero si la savia
tiene vida es porque nuestras raíces se hunden en la tierra para
nutrirse de aguas profundas: nuestras mejores tradiciones culturales.
“Todo ser humano es un creador. Es una imagen,
al menos, viva y activa de la capacidad de creación. Yo no miro
nada en torno a mí, muchas veces, que no sea obra del Hombre,
de todos los Hombres del mundo, y eso es maravilloso. Que la gente entienda
eso y que se respete a sí misma. Un ama de casa es un ser creador.
El solo hecho de saber como se rompe un huevo y como se fríe,
para que los niños disfruten de esa comida es un acto de creación
y eso es muy respetable. Es lo más hermoso de la vida. [...]”
[Zitarrosa entrevistado por Pedro Espinosa
en Buenos Aires, 1976.]
“Yo estoy seguro que el futuro es de los humildes,
pasando por toda la escala de los humildes posible. Desde el humilde
ante Cristo al humilde ante la ley del Estado. Desde el humilde que
se siente reivindicado por Nietzsche hasta el humilde de corazón
que se siente uno más en el conjunto de los que trabajan y producen.
Siento que el futuro es de los humildes y como soy un humilde más,
estoy seguro de que vamos a triunfar, más allá de la muerte.”
[Zitarrosa entrevistado por Gerardo Sotelo
en Buenos Aires, 1983.]
Creemos en el futuro, creemos que es posible un mundo de hombres y mujeres
dignos, íntegros, con sentido ético, que es ese otro sentido
estético del alma.
Por eso, el segundo objetivo de la fundación es:
Promover y realizar acciones y actividades tendientes
al desarrollo pleno del ser humano, prestando especial atención
a los niños, a los humildes y desamparados.
En ese sentido creemos en el arte -no como arma propiamente-
pero sí como herramienta para el cambio.
“La canción en todo caso no
es un arma, ni hablar, porque primero es un hecho estético, una
especie cultural. [...] Y como especie cultural, es un instrumento,
como azadón (un instrumento de labranza) que sirve en el campo
para airear la tierra.”
[Zitarrosa en Revista Éxodo, Guadalajara,
Jalísco, México, 1979.]
Creemos que la cultura –y el arte en particular- es una gran construcción
histórica, la mayor obra colectiva de la humanidad.
“El arte no ha de ser utilitario, pero tampoco
un simple divertimento. Es vida, tanto en su producción como
en su goce, hasta en el goce político de una obra de arte, vida
siempre...El arte es vida sostenida, concentrada, propuesta, ahorrada
para los demás. Viene de los demás y va hacia ellos como
en un vaivén: es intemporal pero no ahistórico... un producto
específico de la especie hecho para la conservación de
la especie.”
[Zitarrosa entrevistado por Saúl
Ibargoyen en México, 1982.]
La cultura es el gran unificador de la sociedad, lo que nos identifica
como seres humanos, como pueblo, como individuos. Es nuestra imagen
más auténtica, es lo que nos hace partícipes de
nuestra propia identidad. Y esto contrasta con el facilismo de consumir
todo lo que se nos trae de afuera e intenta mantenernos bajo una cultura
dominante –vendida por globalizante- impuesta foráneamente,
y que se niega a colocarse en igualdad de condiciones ante nuestra propia
cultura, como forma de mantener su poder hegemónico. Nuestras
raíces nos traen aguas profundas, esa es nuestra cultura, la
que debemos cultivar.
“Los cantores populares, caso de la mayoría
de nuestros cantores del Uruguay y de la mayoría de los cantores
argentinos, peruanos, venezolanos, brasileños, ecuatorianos,
colombianos del presente, dignos de tal titulación, es decir,
dignos del título de cantores populares, fundamentalmente tratan
de los problemas de sus pueblos respectivos, que suelen ser comunes.
Suelen ser los mismos problemas en mi país, en Colombia, en el
Perú, en Brasil, en Argentina, en Chile, en Venezuela. [...]
Muchos somos que no solamente hacemos de esto una profesión,
sino que tenemos auténtica vocación. Y que de algún
modo representamos, cada uno de nosotros, una faceta de ese mundo variado
y tan ancho, [...] de la canción popular hispanoamericana [...]
que abarca innumerable cantidad de nombres [...]
Puesto que el nuestro es un continente balcanizado, [...] es frecuente
que un cantante venezolano no conozca, por ejemplo, a Atahualpa Yupanqui,
un maestro de la canción campesina [...] un peruano, un colombiano,
o que no conozcan a Violeta Parra, en fin, que nos ignoremos un poco
por el hecho mismo de que consumimos música importada. También
es fácil confundir [...] lo auténtico de lo que no es
tal entre todos nosotros...”
[Zitarrosa entrevistado por José
Luis Izaguirre en Radio Peninsular de Madrid, 1976.]
Pero al mismo tiempo que nos reconocemos en nuestras propias
fuentes como uruguayos, aprendemos a encontrar nuestro lugar como latinoamericanos
que somos también y por eso la necesidad de propiciar y difundir
no solo nuestra propia cultura comarcana, sino la de nuestros países
hermanos que también son parte de nuestra identidad.
“Hablando siempre del “canto popular”
–donde yo incluiría la mayor variedad de géneros
posible [...] las canciones (la música) latinoamericanas, al
tiempo que nos representan fuera de nuestro ámbito, también
nos reúnen...”
[Zitarrosa en sus notas “El oficio de cantor”,
Montevideo, 1970]
Es así que el 3º objetivo de esta fundación es:
Promover, defender y apoyar la difusión
de la cultura en sus más diversos aspectos:
i) La obra de Alfredo Zitarrosa;
ii) La obra de los artistas nacionales, en especial el apoyo a los jóvenes
talentos incentivando particularmente aquellas más excelsas expresiones
de la estética;
iii) Todas las expresiones artísticas tales como la música,
la poesía, la literatura, el teatro, la danza, la comunicación
social, etc.. tanto nacionales, autóctonas, como regionales,
tradicionales y latinoamericanas en general.
Creemos en la cultura como el transmisor por excelencia de los grandes
valores.
La auténtica cultura, aquella que es coherente con la vida, siempre
será un mensaje de humanismo, un puente tendido entre los hombres,
un lazo de hermandad.
“Un artista, creo yo, debe tener una ideología
coherente. [...]. Cuando el artista tiene una ideología, y esa
ideología es coherente, (tiene que ver con la vida), ese artista
tiene un colega en cualquier artista del mundo que sea verdaderamente
artista. Cuando no, es un solitario que termina drogado, o se casa veinticinco
veces, o se dedica a cambiar el auto todos los años [...]”
[Zitarrosa entrevistado por Pedro Espinosa en Buenos
Aires, 1976.]
“Lo que queremos es una humanidad justa, una
sociedad de hombres dignos de ser hombres entre los hombres. Es decir,
en la que haya auténtica justicia, igualdad, incluso en el sentido
cristiano; yo pienso en eso. La revolución es un acto de amor
a la justicia, de amor al hombre, a la verdad, a la sociedad humana.”
[Zitarrosa en Revista Éxodo, Guadalajara,
Jalisco, México, 1979.]
Ese fue su mensaje, tan vigente como siempre, su incansable compromiso.
Responsabilidad que estamos dispuestos a asumir, hoy más que
nunca, en estos tiempos de valores olvidados.
Me siento muy responsable de estar
vivo y de lo que va a pasar en el futuro. Creo que de algún modo
mi existencia tiene un sentido con referencia estricta a los demás,
al resto de la gente y además al tiempo en que vivimos que sabemos
que es muy difícil. Vivimos en tiempos de crisis, tal vez la
más honda, la más profunda que ha vivido la Humanidad
entera a lo largo de toda su historia [...]
[Zitarrosa entrevistado por Pedro Espinosa en Buenos
Aires, 1976.]
Creemos que es posible, que si cultivamos nuestros valores más
auténticos vendrá, “desde el fondo del tiempo otro
tiempo”.
“A la luz de la simple y pura formulación
humanista de la existencia, [...], se trata de sentir que todos y cada
uno somos semejantes entre nosotros, me refiero a los seres humanos,
y en general que lo más importante de todo es la vida. La emoción
por la vida. Sentir que no hay cosa más importante que eso [...]
La vida, la creación, la justicia, la libertad, son los grandes
valores que uno defiende, que uno siente como su tarea. Aquello que
debe decir una y otra vez aunque aburra [...]”
[Zitarrosa entrevistado por Pedro Espinosa en Buenos
Aires, 1976.]
Y lo remarcó en su actitud diaria, especialmente en su obra.
Incluso enfatizándolo y recordándolo al momento de presentar
muchas de sus canciones, como en este caso:
“Hablamos nosotros en esta canción
de la libertad concreta. Aquella que estamos dispuestos a conquistar
y que para nosotros consiste en que todo ser humano, por el simple hecho
de haber nacido, tiene derecho a su alimento, a su vivienda, a su trabajo,
a su educación, a su higiene.”
[Palabras de Zitarrosa, antes de cantar “Doña
Soledad” en Santiago de Chile, 1984]
Esta será también nuestra tarea, porque la cultura –la
verdadera al menos- está siempre del lado de la vida. Es así
que el 4º objetivo que nos hemos propuesto, consiste en:
Promover los valores humanos como la solidaridad,
la justicia, la paz, la democracia, la libertad y la defensa de los
Derechos Humanos. En particular los derechos de los artistas nacionales:
Artistas Plásticos, Autores, Intérpretes, etc.
Finalmente, no sería coherente hablar de cultura, de valores,
de la infancia, de nuestra identidad, sino preservamos para el futuro
nuestro legado, para nuestros niños que son la esperanza naciente.
Por esto es que el 5º y último objetivo de la fundación
es:
Promover y apoyar la preservación y defensa
del patrimonio cultural latinoamericano y uruguayo en particular. Especialmente
del legado de Alfredo Zitarrosa, colaborando particularmente con el
mantenimiento y preservación del Archivo Zitarrosa.”